El hombre dibujado

la esbilla entintada

Algunos tebeos (7)

Sam Zabel y la pluma mágica (Sam Zabel And The Magic Pen, Astiberri), Dylan Horrocks, Nueva Zelanda, 2015

Tebeo-ensayo que celebra la ficción no como fuga de lo real, sino como espacio equivalente. El formato es un híbrido (metatextual) de autobiografía y relato de aventuras pop que viaja entre diferentes estilos de narración gráfica partir de un tropo recurrente: el bloqueo del escritor. Así, Horrocks escribe (o dibuja) sobre no poder hacerlo en una búsqueda sobre por qué hacerlo, insistiendo en la retórica del deseo y la fantasía (sexual y su moralidad). Sencillo y amable, ese carácter reflexivo no entra en conflicto con la ágil historieta que se cuenta ni con sus entrañables héroes. Ligera, un tanto obvia y con algún apunte malicioso sobre la industria.

Los combates cotidianos (Le combat ordinaire, Norma, 2009), Manu Larcenet, Francia, 2003

Larcenet evoluciona de lo particular a lo general en un tebeo trascendente, donde las neurosis personales del protagonistas, sus incapacidades diarias, su vida pequeña, sus familia que desaparece y se refunda a la vez encuentra un reflejo, por igual nostálgico y crepuscular, rabioso y lúcido, en el declive de toda una clase social. Dibujado con sencillez y pasión, con un trazo rápido y desgarbado que evoluciona a ojos vista, muy expresivo y más minucioso de lo aparente en la reproducción de escenarios. Historia de padres e hijos, de crecimiento, de memoria, de aceptación propia y ajena es por igual un fresco social (político, histórico…) portentoso y una confesión tan íntima que duele.

Wilson (Reservoir Books), Daniel Clowes, EEUU, 2010

Autoficción aberrante de estilo siempre cambiante, siempre minimalista homogeneizado por el rigor en la construcción de página y la suave paleta de colores. Cada página funciona como una tira única que, poco a poco, va sumando una historia enlazada mediante elipsis. Esta es la de Wilson, claro, un solitario social paradójico, el egocéntrico definitivo. Humor amargo y agresivo, melancolía y patetismo y una confianza enorme en la verdad de lo desagradable expuesto con total austeridad.

Black Road (1–10, Image), Brian Wood/Garry Brown, 2015-16, EEUU

Interminables diez entregas que caben en una hoja que su antetítulo “A Black Magnus Mistery” ya incluye su primera mentira: no hay misterio alguno. Basado en la estafa continúa al lector (cliffhangers irresolutos, saltos al pasado de los protagonistas cuyo objetivo es dilatar la narración principal, presentación de personajes hasta más de la mitad de la serie, dosificación tramposa de la información, simplicidad sobredimensionada, relleno y más relleno, cháchara redundante, jerigonza militaroide contemporánea…) y la falsedad de “la construcción”, donde las coas suceden porque el guión lo dice/exige; un ejemplo atroz: el tercer número se gasta al completo en una escaramuza de los dos protagonistas contra una manada de lobos. Termina con estos saltándoles encima. Al número siguiente esta acción ha desaparecido. No se concluye y ya estamos con los personajes en otro lado del camino. ¿Cómo han escapado de los lobos? Así todo.  Representativo de las estrategias narrativas del presente en diferentes medios pero que en el cómic han llegado a alcanzar una presencia mayoritaria sangrante. Mediocre dibujo (con trazas de John Romita Jr., Mignola o John Paul Leon), mediocre narrativa gráfica, basura de tebeo.

El olor de los muchachos voraces (Astiberri, 2016), Loo Hui Phang / Frederik Peeters, Bélgica

Tebeo con el western como paisaje sensual y territorio fantástico, literalmente lindante con el otro mundo, donde fluye la sexualidad, lo fantasmagórcio y los poderes extraños. Un tanto deshilachada por su voluntad de no ser tanto una historia como retazos de otras convergiendo, aspectos jodorowskyanos y excelente dibujo/color, con esa cualidad de Peeters para lo misterioso.

Bitch Planet (Image, 1-10) Kelly Sue DeConnick/Valentine De Landro et alter, EEUU, 2016-

Sátira distópica sobre una realidad (especular) donde la mujer solo existe en la Mirada masculina. Aquellas no complacientes son apartadas en un planeta prisión aunque algunas recibirán la oportunidad de participar en una especie de Calcio Storico. Una premisa que al igual que los referentes (Oz, The Purge, Rollerball…) es pronto superada de largo en virtud de una vibrante personalidad propia: una mixtura de subversión de los patrones del exploitation, agit-prop y polisémico análisis del presente (cuestiones de género, raciales, mediáticas, corporativas…) en cuanto a callejón sin salida capitalista. Excelente desarrollo de personajes y progresión de la historia sintetizados en la narrativa de De Landro, llena de recursos nunca obvios que explotan las posibilidades de la página y la viñeta con una disposición y trazo (con puntuales inconsistencias) en la línea de Michael Lark, David Aja o Sean Phillips pero en especial al Frank Miller de la primera mitad de los 80. Soberbias portadas y ensayos de complemento en cada número.

Comedia sentimental pornográfica (Comédie sentimentale pornographique, Sinsentido, 2012), Jimmy Beaulieu, Canadá, 2011

Definida en su título, una crónica erótico-costumbrista canadiense (francófona) sin existe trama como tal que se mueve al compás de los encuentros sentimentales-sexuales sobre un grupo de treintañeros más o menos relacionados entre ellos. Humor ligero y desinhibición con estupendas ilustraciones de trazo ágil, expresivo, e interesante uso de las manchas de color que a veces se atreve con lo lírico pero que resulta mejor en la observación minimalista.

Barrio lejano, Jiro Taniguchi, 1998, Japón

Cotidianidad mágica introspectiva delineada con un estilo minucioso y sereno, melancólico e impresionista sobre un hombre de casi 50 años que revive (literalmente) el verano de sus 14 años, cuando su padre abandonó la familia. Taniguchi regresa sobre la memoria personal y colectiva del Japón del boom económico, trabajando entre los traumas de la guerra/posguerra y la alienación de su presente, tratando de comprender el proceso individual e histórico. Nunca subrayada, siempre emotiva, ejemplifica lo que se entiende por narrativa japonesa clásica con la familia en el centro de la misma.

Scout (1-4, Forum), Timothy Truman, EEUU, Eclipse Comics, 1985

En unos Estados Unidos autárquicos y deprimidos un apache alucinado se enfrenta al gobierno de un presidente exCampeón de lucha libre y sus ultracorruptos consejeros. Fantasía violenta y western postapocalíptico muy marcado por 1997: rescate en Nueva York y Rambo, similitudes con tebeos contemporáneos como el Slash Maraud de Moench y Gulacy y correspondencia con la mentalidad/ficción USA de mediados de los 80. Con Truman inmaduro e irregular al dibujo, mejorando a ojos vista, compensa la rigidez de sus figuras con su vigorosa narrativa e imaginativa disposición de viñetas. Ideológicamente ambigua, arrastra clichés que en ocasiones reconoce con ironía y lo más interesante resulta su voluntad de filtrar el punto de vista a través del prisma de la cultura nativa y su percepción mágica de la realidad.

El arte  de Charlie Chan Hock Chye, Sonny Liew, Dibbuks, 2017, EEUU-Singapur

Una biografía ficticia de un hombre, el dibujante del título y real de un lugar, el Singapur entre los 40 y los 90, sobre cuyo desarrollo se añade un ensayo sobre el propio medio a través de los diferentes estilos de dibujo y las reproducciones de  (supuestas) revistas de época, bocetos, planchas, etc…, una reflexión sobre la identidad. Con algo de alarde técnico y un trabajo de investigación que se adivina monumental sostiene el complejo edificio hasta su último tercio donde la minuciosidad política se vuelve tediosa y las tiras recreadas farragosas, tragándose todo ello al personaje central.

Prophet. Vol. 1 Remisión (Image), Brandon Graham/Simon Roy et alter, EEUU

Transmutación de un personaje noventero de saldo a través de la ciencia ficción europeizante con incidencia en Alejandro Jodorowsky. Los primeros cuatro capítulos componen una sólida saga minimalista, dibujada por Roy copiando estilo/diseños de Guy Davis, que sigue a John Prophet (o uno de sus clones) a través de un vasto mundo apocalíptico. El estilo de la narración, sintético, de fraseo  corto y descriptivo pero efecto alucinado se corresponde a las viñetas y logra un efecto absorbente. En el resto de números, unitarios incluyendo una intervención anecdótica y confusa de Emma Ríos, el efecto se diluye. El más interesante es el que dibuja el propio Graham, por aportar elementos diferentes y romper con la estética a través de un trazo reminiscente de Moebius y el Manga y el uso de colores claros.

Scalped (1-60, Vertigo) Jason Aaron/R.M. Guéra et alter, 2007- 2012, EEUU

El crepúsculo de Vertigo en una historiad de personajes obsesivos y malditos, marcados tanto por sus propias decisiones como por el peso de una vergüenza histórico-racial. Asentada en la realidad, pertenece con personalidad propia en el gran policial americano de los 2000 y abre su historia río, minuciosa y metafórica, hacia territorios limítrofes con la tragedia y lo espiritual. Soberbias caracterizaciones, profundidad psicológica y un estilo de dibujo que sintetiza crudeza y sutileza con un sentido de la violencia estremecedor. Una encrucijada, en definitiva, de los dos géneros americanos, el noir y el western definidos en sus motivos esenciales: el fatalismo y la recuperación de la dignidad.

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2 comentarios el “Algunos tebeos (7)

  1. John Space
    30 Jul 2017

    Nake nula wauŋ welo, Vertigo.

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