El hombre dibujado

la esbilla entintada

Algunos tebeos (6)

Conan (Dark Horse, 0-8) Kurt Busiek/Cary Nord-Tom Yeates, EEUU, 2003-04

Remake de las aventuras de Conan con intenciones cronológicas que en estos primeros números coloca a un juvenil Conan entre Vanires y Aesires (aprovechando para una elegante integración de La hija del gigante de hielo) y conociendo por primera vez la magia y las culturas arcanas en Hyperborea. En pocos números, si bien alguno podría haberse comprimido, Busiek muestra su probada capacidad como organizador de mitologías ajenas y caracteriza los rasgos básicos no ya de Conan (intempestivo, brutal, héroe por defecto…), si no del espíritu melancólico de sus historias, esa particular noción de la victoria, vacía, la derrota, constante, y la búsqueda, incansable. Relato de aprendizaje, lírico y clásico, el acercamiento lo particulariza el dibujo (con rastros de Frazetta) y el coloreado directamente sobre el lápiz, en ocasiones abocetado en exceso, que aporta textura y expresividad.

Grandville (Astiberri), Bryan Talbot, GB, 2009/2014

Misterio folletinesco en clave steampunk donde no solo la historia se ha desarrollado en una línea paralela, si no que los protagonistas son animales antropomorfos. Rápida y dura, presente al personaje del inspector LeBrock, un agente de Scotland Yard en la Gran Bretaña socialista de métodos por igual sofisticados y brutales, y sigue su (aquí) primera aventura en la capital del Imperio Napoleónico. Talbot se sirve del pulp para reinterpretar en clave paranoica la realidad (los atentados del 11 s y la Guerra contra el Terror) sin mayores sutilezas, cita el cómic francobelga y propone un sangrieto discurso antiestablishment. Algo (tal vez el coloreado, tal vez el photoshop) no convencen por completo, pero logra efectos violentos llamativos y supone un nuevo cambio de estilo para un autor a revalorizar.

Lydie (Norma), Zidrou/Lefebre, Francia, 2010/2014

Bajo la consigna de “¡ni un ojo seco!”, Lydie se desliza con elegancia por la pendiente del ternurismo y lo sentimental a toda costa repartiendo golpes bajos con sonrisa de bondad inocente. Una llantina cada tres páginas y la sublimación, mágica, reconfortante, de una elipsis final con coda asesina. Eliminada la dignidad, Zidrou busca la emoción por el atajo de la lástima. Lo que hace de maravilla es dar pena.  La narrativa limpia, el dibujo desgarbado y expresivo, con algo de animación clásica y color que pone un lazo al conjunto. Una oda a la comunidad y la solidaridad, de caracterizaciones instrumentales y economía de medios. Pensé en Spielberg, claro (que pocas veces se ha atrevido a tanto), pero sobre todo pensé en Ladislao Vajda (quien tampoco se atrevió a tanto). La emoción es importante, pero el método para llegar a ella lo es más y Zidrou no tiene escrúpulos.

Estela Plateada: Ciudadano de la tierra (Marvel/Planeta), Dan Slott, Michael Allred, EEUU, 2017

Subida de azúcar un tanto inesperada (pero no tanto) de camino al autohomenaje  y el número 200 de la cabecera. Recapitulativa y al tiempo autónoma, tanto epílogo como prólogo, devuelve a Estela y a Dawn a la tierra, pero esta vez es el universo el que los persigue a ellos. Slott intenta una oda cultural-humanista algo cumbayá y Allred no está fino por momentos (tanto en algunos rostros como en la narrativa puntualmente confusa), quedando el conjunto bastante redundante y aturullado a excepción del elegante (pese a lo obvio) paralelismo entre las historias personales de Norrin y Dawn. Con todo, sigue siendo una gominola de primera clase.

La ladrona del cementerio (La Voleuse du Père-Fauteuil 2002-207), Eric Omond/Yoann, Francia, Dibbuks-2011

Folletín que desde la portada homenajea a Fantomas y en los interiores se ríe con superioridad de esa tradición, subrayando mediante la distancia irónica lo que de por sí ya es divertido. Limita por tanto la emoción o el peligro e impone un soniquete cargante. Muy bien dibujado, con un trazo desgarbado, expresivo y enérgico que traduce la acción y caracteriza estupendamente los personajes, mediocremente narrado y mal escrito. La única manera de navegar su mezcla de conspiraciones políticas y antihéroes misteriosos es obviar en lo posible los nefastos y superabundantes textos de apoyo.

Weirdworld (1-5 Marvel), Jason Aaron/Mike del Mundo, 2015, EEUU

Fantasía heroica en colores psicodélicos, donde Aaron usa todo tipo de piezas sueltas y restos de serie(s) para crearle a Del Mundo un contexto, entre Groo y cómic bárbaro/sci-fi de los 70, donde todo lo que se le ocurra resulte coherente. La historia está reducida al mínimo (una búsqueda quimérica), dominada por el sentido del absurdo y en movimiento continuo por igual hacia adelante y hacia ningún sitio entre estallidos de acción alucinada. El resto lo completa el arte expresionista, entre el dibujo de filigrana, incluida una curiosa técnica que desenfoca partes de la viñeta creando una sensación tridimensional, y un color de Marco D’Alfonso que casi mancha.

Grayson (Agents of Spyral, DC) Tim Seeley,Tom King/Mikel Janín et alter, 2015, EEUU

Robin de regreso a la actividad como doble agente trabajando en el interior de la agencia pop Spyral. Homenajes por doquier, en especial a los Vengadores y cierta estilización sesentera para una estructura de ro/videojuego donde los protagonistas, Dick Grayson y Helena Bertinelli reciben sucesivas misiones para recuperar objetos.  Por debajo, subtramas y relaciones en marcha. Agradable en conjunto, un tanto repetitiva, está bien contada por Janín en viñetas con alguna composición de mérito perjudicada por unas figuras que a veces parecen muñecos articulados y un color nefasto que da a todo un acabado plástico.

Cage! (1-4 Marvel), Genndy Tartakovsky, 2016, EEUU

Apócrifo de Luke Cage por parte del animador Genndy Tartakovsky, excepcionalmente entintado y coloreado, que parece la deconstrucción de un episodio para alguna serie televisiva perdida. Cinético, enérgico y atrevido (el segundo y psicodélico capítulo es una virguería) sintetiza a partir de la personalidad propia de su autor al Kyle Baker de Plastic Man, el Dr. Seuss y el tebeo underground americano.

Rapsodia húngara (Max Fridman: Rapsodia Ungherese), Vittorio Giardino, 1983, Italia

Relato de espías de line clara neoclásica (o postclásica) que supone la primera aventura del agente libre Max Fridman. La precisión en el trazo, la limpieza en la diagramación, la serenidad del ambiente, el sentido melancólico del paisaje, la economía expresiva-narrativa, el detallismo y el laconismo del conjunto, no ocultan ni minimizan nunca una verdad tras todo ello que es sórdida, miserable y pesimista. Un detalle: cómo Giardino dibuja la ropa; no solo la textura de esta, sino el hecho de que siempre parezca haber cuerpos dentro.

La perdida, Jessica Abel, 2000, EEUU

Relato de aprendizaje y decepción sobre una joven estadounidense de origen mexicano decidida a transforma su fascinación por el país en integración en el mismo, en nuevas raíces, que termina por desmontarse a sí misma hasta los cimientos. Lo que promete y comienza casi como una historia cotidiana, agridulce, de contrastes culturales deriva en un turbio proceso de alienación, aculturación y desconexión, de pérdida de cualquier identidad y separación de esa misma realidad buscada. Al tiempo la trama se tiñe de violencia, convirtiendo en definitiva la imposibilidad de llenar la brecha cultural, económica, de clase… De dibujo simple pero expresivo, hace difícil en ocasión conectar con la historia ya que los personajes son a cada cual más desagradable y solo puntuales secundarios ofrecen un punto de vista no intoxicado.

Magnus, Robot Fighter: Steel Nation (1-4 Valiant), Jim Shooter, Art Nichols/Bob Layton, EEUU, 1991

Tebeo revisionista que parece llegar un quinquenio tarde, donde el oficio de Shooter es incapaz de llenar la distancia entre lo que puede hacer y lo que intenta. La historia es básica, la crítica obvia y la narración farragosa, pero la influencia post-Moore se nota en la intención reflexiva en el cuestionamiento de la función del héroe y su psicología, cierta audacia de género/sexual/ (no en un sentido gráfico, sino en la exploración de una cierta idea de los fluido), el comentario de clase y el pesimismo ideológico. Así, la historia cuenta como a través de una rebelión de robots Magnus toma de conciencia de ser brazo ejecutor/fascista de una utopía cosmética, pero lo hace chocando con la retórica adquirida del tebeo de superhéroes tradicional, sin llegar nunca  subvertirla. El dibujo es irregular, si bien Nichols intenta ser reminiscente de Russ Manning en algunas partes, pero pesa la tinta de Layton. Eficiente en los momentos de acción resulta abrupto en las transiciones y en el tercio final confuso.

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2 comentarios el “Algunos tebeos (6)

  1. John Space
    2 Jul 2017

    El Magnus de Fred Van Lente es más divertidillo; escrito como un blockbuster veraniego, claro, pero Van Lente tampoco da más de sí.

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