El hombre dibujado

la esbilla entintada

Halcones inmortales: La leyenda de Hawkman

 http://cineultramundo.blogspot.com.es/2014/11/critica-de-la-leyenda-de-hawkman-ben.html

La Leyenda de Hawkman Ben Raab Michael Lark

La posmodernidad, a veces, es un coñazo. Que todo tenga una pátina de cinismo, que todo sea o kistch o deliberadamente camp (con lo cual es imposible que sea camp), que todo este procesado desde la distancia irónica… Pues es agotador. La Edad de Plata ha solido revisitarse un poco desde estos preceptos. Es material naif y tal cosa se presta a la condescendencia. No faltan, claro, piezas de genio como la línea American Best Comics de Alan Moore y su Superman travestido de Supreme o incluso la abortada 1963, ácida revisitación de los primeros años de la Marvel, la mirada psicodélica y totalizadora de Grant Morrison sobre Batman o lírica en All-Star Superman, quizás junto a el Superman: Para todas las estaciones de Jeph Loeb y los trabajos museísticos de Alex Ross la obra más libre de contaminación posmoderna, si bien la de Morrison trasciende hacia la hipermodernidad. Son productos de la reflexión, cómics que intelectualizan la Edad de Plata y la devuelven como una nueva experiencia, válida para el lector contemporáneo que establece un diálogo entre diferentes épocas del Comic-Book USA. Es decir, hay en ellas una intención que va más allá de la simple historia, de las páginas, las viñetas y los personajes.

En La Leyenda de Hawkman, uno tiene la impresión de que esta interferencia no se da, ni nunca estuvo presente. Este cómic es lo que hay, sin reversos. Es verdad que hay una cierta melancolía indefinible, pero esta tiene que ver más con el cómic como objeto y con la sencillez de unos personajes y su mundo que con una historia de aventuras y (super)heroicidades que habla de algo tan americano como conquistar la fe para vencer a un gran peligro. Ben Raab, que es un guionista sin el pedigrí de los arriba consignados, se sirve del molde del viaje del héroe expuesto por Joseph Cambell en “El Héroe de las Mil Caras”, para con los presupuestos y la simplicidad de una historia de la Edad de Plata hablar (otra vez) de los superhéroes como encarnaciones en el siglo XX de la mitología clásica (eterna, por tanto, y transcultural) en lo que termina por ser una curiosa saga religiosa.

En los últimos 50 o en los primeros 60 es cierto que este tebeo no hubiese ocupado mas de veinticuatro páginas, o tal vez una puntual saga en dos entregas, en lugar de los tres prestigios originales aquí recopilados en un bonito tomo; ese es el peaje de la modernidad y también lo que permite a Raab establecer su discurso de un cómic de antes hecho ahora. Todo ello lleva a cierto desarrollo psicológico de los héroes que nunca fue un interés de los autores originales, y la introducción de miedos íntimos y debilidades; de nuevo obstáculos a conquistar que completan la tarea. El dibujo de Lark corresponde de maravilla a la narración directa y sin complejidades de Raab y la mejora. La ambientación remite a los últimos 50, primeros 60 como arcadia imaginaria (y deseable), pero no desdeña elementos retrofuturista”o anacrónicos y las ilustraciones, elegantes y limpias incluso con el notorio empleo de las sombras típico del dibujante, convocan por si solas el particular sentimiento de los tebeos que se empeña en recuperar. Todo ello sorteando la complejísima cronología y continuidad del personaje, de sus muchos orígenes y reinicios, para ir directos a la versión más popular (sin bien no definitiva) del personaje: un Katar Hol recreado (sí, ya en aquellos tiempos se hacía) con dibujos de Joe Kubert en 1961 por Gardner Fox desestimando unos y reciclado otros conceptos de su propia creación original de 1941. Es decir, tenemos Thanagar y su cultura alienígena, Hawkman y Hawkgirl como policías espaciales viviendo en Midway City como conservadores de un museo y corriendo aventuras entre ambos (y otros) planetas.

Así más fácil, parece decirnos Raab. Tebeos como este (pienso, por ejemplo, en las estupendas “Las Historias jamás contadas de Spiderman” de Kurt Busiek y Pat Oliff) proponen, en su modestia, un uso diferente de la continuidad ajeno a los ejercicios de “Retrocontinuidad” que permite a los guionistas escoger sus encarnaciones preferidas, su pequeña parcela del continuo e insertarse así, desde la actualidad, en ese mismo devenir histórico, enriqueciéndolo, matizándolo, homenajeándolo o testando su vigencia y posibilidades.

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2 comentarios el “Halcones inmortales: La leyenda de Hawkman

  1. John Space
    8 Abr 2015

    Su GL no estaba mal y su arco de WW sí, pero es bueno que haya guionistas como Raab; tal vez no destaquen en ningún libro, pero tarde o temprano los tienes que contratar, y a veces dan sorpresas.
    Y el Hawkman de Kubert es una delicia, como era de esperar; su arte hace mucho más tolerables los agradables pero anticuados guiones de Fox.

    • adrián esbilla
      8 Abr 2015

      Sí es un profesional honesto. Hace trabajos sólidos, de los que mantienen la maquinaria en funcionamiento.

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