El hombre dibujado

la esbilla entintada

La hija del demonio: Nemo. Corazón de hielo.

Publicada íntegra en Ultramundo Nemo Corazón de Hielo Alan Moore Kevin O´Neil (1)

Uno termina de leer “Nemo. Corazón de hielo” y solo puede llegar a dos conclusiones: o Alan Moore se ha cansado definitivamente del cómic o bien (y esperemos que así sea) sus esfuerzos presentes están concentrados en esa biografía alucinada de H. P. Lovecraft  que se titulará “Providence” y de la cual, adaptación obvia y oblicua de “En las montañas de la locura” mediante, este derivado de “La liga de los caballeros extraordinarios” parecer ser.

“Nemo. Corazón de hielo” seguramente esté escrito por muchas razones, pero ninguna de ellas es la correcta: la necesidad de escribirlo. Ya sea un hilo suelto de ese futuro “Providence”, producto bien de una necesidad de descompresión o bien de una idea suelta, ya sea por el gusto de darle algo que dibujar a su buen amigo Kevin O’Neill, de nuevo sensacional aquí a la hora de mantener la homogeneidad/personalidad del universo de La liga, ya sea por una noción de compromiso adquirido para con los lectores, esta miniserie, la apropiación de Moore con respecto al formato de álbum europeo no merece la tinta en la cual está impresa.

Es un juguete, es cierto, y como tal ofrece unas horas (en cualquier caso un tiempo empleado en su lectura superior al ochenta por ciento del tebeo comercial norteamericano; Moore está desinteresado o distraído, pero no se ha vuelto imbécil de golpe) de entretenimiento, un mínimo de distracción, pero los nombres impresos en la portada significan algo, mucho más que eso.

nemo

No es, hay que señalarlo, tan absolutamente concentrado en sí mismo, hasta arrogante, como podía llegar a ser su anterior tríptico de la serie, Century, donde Moore se enredaba en una historia solo para iniciados que mapeaba la cultura popular de un siglo saturando de información cada viñeta de modo tal que uno salía de aquello tebeos avergonzado de su propia ignorancia por un lado y francamente extrañado de que había pasado con La liga por el otro.

La radical experimentación de “Century” funcionaba solo a ratos, y Moore repite aquí uno de los más afortunados hallazgos narrativos (o contranarrativos) anudando dimensiones paralelas en una misma línea o incidiendo en la elipsis más salvaje, aunque en ocasiones esto redunde en precipitación, en gansa de acabar y deslavazameinto, pero el conjunto era una broma privada, tan oscura que solo Moore le encontraba la gracia, y eso que esta era a veces tan obvia como indigna de su talento. Esta primera entrega de la aventuras de la hija de Nemo es más satisfactoria en ese sentido, sin lograr la cuadratura del círculo de las dos primeras y memorables entregas de la serie, que funcionaban por igual si desconocías los referentes como si estabas familiarizado con ellos, al menos no es una impenetrable madeja de referencias oscuras (que las hay, y muchas) y hasta deja ideas tan jugosas como esa alianza imposible entre Charles Foster Kane, y Ella, la diosa viviente de H. Rider Haggard, hierática e implacable aquí.

Entretenida, decía, que no sé si es lo peor que uno puede pensar de una obra de Alan Moore. Entretenida, sí, tanto que al pasar la última página ya me había olvidado de la primera.

LEER ULTRAMUNDO 

Nemo - Heart of Ice (2013) (digital-Empire) 010

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Un comentario el “La hija del demonio: Nemo. Corazón de hielo.

  1. Pingback: Piedra sobre piedra: Nemo. Las rosas de Berlín | El norte está lleno de frío

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