El hombre dibujado

la esbilla entintada

Una moneda trucada: El Largo Halloween, un año aún más criminal en Gotham

Publicada originalmente en Ultramundo: http://cineultramundo.blogspot.com.es/2012/11/critica-de-batman-el-largo-halloween.html

*No deja de resultar curioso que el tratamiento de guión que ha modo de extra incluye la reciente reedición por parte de ECC de El Largo Halloween resulte más coherente, penetrante y conciso que el resultado final de la obra con todos sus cambios.

Los logros de esta ya están todos en este embrión y nada de lo añadido a posteriori lo mejora e incluso parte de las ideas que Loeb reparte aquí y allá sobre el fin de una criminalidad tradicional progresivamente sustituida por otra de carácter monstruoso  aparecen mucho mejor expuestos, de forma clara y sintética, sin dar la sensación de que la galería de villanos de Batman es usada a capricho, sin razón argumental ninguna y con la excusa de darle a Tim Sale el placer de diseñarlos y plasmarlos a su gusto.

La sensación general es la de una trama estirada más allá de lo razonable para ocupar un lapso de trece meses, de Halloween a Halloween, que comienza pronto a dar vueltas sobre si misma, a ser reiterativa –algo amplificado por su lectura en tomo, donde los constantes recursos de Loeb para presentar una y otra vez a los personajes son un lacra- y mucho más tramposa de lo recomendable, aunque esto ya lo sea desde un principio induciendo al lector a sospechar de unos u otros personajes mediante recursos más bien navajeros  o directamente groseros en su subrayado.

El Largo Halloween no deja de ser un whodunit superheroico, un Los Diez Negritos con disfraces entre lo colorista y lo siniestro, que prefiere el impacto de la sorpresa a la tensión constante del suspense. No hay en este tebeo misterio, pues es opaco y las pistas o bien son falsas o bien las reglas se cambian sobre la marcha como en el bastante bochornoso contragiro final, empeorado incluso por un cierre explicativo que intentaba aclarar lo inaclarable como en cualquier giallo de baja estofa; subgénero este del cual la obra de Loeb y Sale bebe en más de un aspecto: la presentación de una aserie de sospechosos cuyo único objetivo es inducir al espectador a pensar que son sospechosos, resoluciones sacadas de la manga, giros y contragiros de guión donde prima el capricho por encima de la arquitectura,  retruécanos psicológicos justificativos, ambición desmedida, (i)lógica  interna basada en la huida hacia adelante, crímenes rituales/fetichistas.… y luego la propia formulación plástica con ese Festivo, asesino que está diezmando el crimen organizado gothamita, y cuyo vestuario, enguantado y embozado, con sombrero y gabardina, remite por igual a la estética del policial de los 40 y al look del legendario asesino baviano de Seis mujeres para el asesino (Sei donne per l’assassino, 1964. Mario Bava).

Cuando uno se encuentra con los clásicos corre el peligro de leerlos como si fueran la palabra escrita en la piedra. Sin distancia, con la obligación de verles la grandeza y refrendar su clasicismo. En cierto modo uno quiere leer lo que quiere leer y a veces responde mal a la frustración de no encontrarlo. No se trata de pasar entonces de categorizar a esa obra como de clásico a calificarla de fracaso y de engañifa; no.

Como conjunto, como obra acabada y con 15 años de vida a sus espaldas El Largo Halloween no responde a su prestigio, pero esto no significa que sea desdeñable pues tiene un buen número de aciertos y una fuerza expresiva notable. Si el tebeo sobrevive hoy no es gracias a una historia mediocre, confusa y con demasiados temas funcionando a la vez como para que estos no se entorpezcan, si lo hace es por la manera en la cual retoma, desde unos postulados personales, la revisión psicológicamente verista y estilísticamente noirish –desde el pulp al procedimental pasando por todos los colores del negro que se impuso definitivamente sobre el Batman de los últimos veinte años – que Frank Miller y David Mazzuchelli forjaron en la, esta sí, atemporal y magistral Año Uno.

Así Tim Sale absorbe y amolda a su propio estilo el tono de relato criminal y el ambiente de opresiva corrupción y maldad que el género demanda. Pero lo consigue desde un grafismo que poco tiene que ver con el de Mazzuchelli o con el diseñado por el gran Bruce Timm para la serie animada de Batman producida en el 92, una síntesis de estéticas entre el art decó, el noir de los 40, el cartoon a la Fleischer y el retrofuturismo; aunque con este comparte una homologable voluntad de unificar influencias en un todo distintivo al primer golpe de vista. Más grotesco que estilizado, de una fuerza enorme en las masas que a veces recuerda a Kelley Jones en sus proporciones, con un decidida búsqueda de la abstracción escenográfica deudora de Frank Miller donde pesan los elementos escogidos para aparecer en la viñeta –edificios, fondos, muebles…-, en especial, un uso dramático y elegantísimo de las sombras y lo negros –por ejemplo el sombreado al cual somete a Harvey Dent adelanta su futura conversión en Dos caras al tiempo que indica que esa naturaleza ya estaba antes de la deformidad en su interior-, que junto al trazo rápido y caricaturesco remiten de manera directa al genial (y venerado por Sale) Alex Toth, el arte de El Largo Halloween resulta un recital de recursos
potenciados/completados por la paleta de colores, reducida al mínimo y de nuevo con valor dramático constante, de Gregory Wright. Loeb sabe lo que Sale necesita y llena el tebeo de grandes viñetas, splash pages –sencillas y dobles-  uqe el dibujante puede llenar de significado, caso de ese ying/yang compuedto de Joker y Batman, y cliffhanger para que su dibujante se luzca.

Junto a esto lo mejor de El Largo Halloween radica en la excelente caracterización de los personajes principales -no tanto de algunos miembros de la galería de villanos que no pasan de ser parte del paisaje, ni del héroe, aunque deje interesante flecos de la terrible dicotomía Bruce Wayne/Batman- que conforman el rico universo batmaniano. Loeb prorroga con mucha inteligencia el tratamiento que Miller había ofrecido de Gordon, Carmine Falcone o Catwoman, y adapta a la idiosincrasia plausible de la renovación del bativerso originada en Año Uno a la trama dramática y no narrativa la caída en la locura de Harvey Dent y su conversión en Dos Caras; al final, los crímenes del Festivo no son más que al excusa para contar esa otra tragedia que es la que de verdad interesa a los autores. Aunque de justicia es decir que todo este origen de Dos Caras, que además vertebra en términos muy parecidos El Caballero Oscuro (The Dark Night, 2008) de Christopher Nolan, adaptación tan libre como fiel del presente cómic, ya había sido expuesto de modo mucho más condensado por el interesante Andrew Helfer y un principiante Chris Sprouse en el injustamente olvidado El ojo del observador, Anual número 14 de Batman editado en 1990.*

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2 comentarios el “Una moneda trucada: El Largo Halloween, un año aún más criminal en Gotham

  1. John Space
    1 Nov 2012

    Lo mejor de Loeb se halla en DC. Pero sus obras para DC no son gran cosa, así que imagínese…
    ?Qué hay de la secuela, Dark Victory?

    • adrián esbilla
      1 Nov 2012

      Pues que no la he leído. Si Haunted Night, que por el formato de historias individuales funciona mucho, pero mucho mejor que este. Aunque prefiero Superman: Para todas las estaciones (o Las cuatro estaciones, que creo lo titularon así la segunda edición) y, sobre todo, la estupenda Investigadores de los desconocido ¡Deben Morir!. Una joya.

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