El hombre dibujado

la esbilla entintada

¡Bang!: ¿A dónde va el Action Comics de Grant Morrison?

Publicada originalmente en Ultramundocritica-de-superman-grant-morrison-rags.html

*Grant Morrison anunció el pasado 24 de Julio que su etapa en Action Comics quedaría finiquitada en el número 16 de la colección, teniendo en cuenta que ECC ha publicado ya hasta el número 8 no nos queda demasiado. Ese mismo día también comunicó que se despide de Batman en el número 12 de Batman Inc. la serie que creo a su medida y con la cual redondea siete años al frente del personaje. Siete años de desarrollo, evolución, probaturas, locuras y una idea muy concreta: todo los Batman son uno.

Con algunos aspectos divergentes su Action Comics partía desde una premisa homologable, pero mientras que su Batman participaba ya al completo del morriverso, de una visión única de los arquetipos superheroicos y de la narrativa del cómic que había logrado dejar inmune a su Batman del devenir de la política de la compañía, su aportación a Superman queda constreñida a un solo año, poco más poco menos, por la acción de esa misma política.

Con el estreno de la película dirigida por Zack Snyder para la Warner el año venidero DC, parte del conglomerado Warner ahora, o viceversa, no lo sé bien aunque tanto da, se impone un nuevo bandazo editorial, quizás tendente a homologar las imágenes de sus películas con las imágenes de sus tebeos. Nada extraño, la Marvel opera de manera muy similar con los personajes de su franquicias cinematográficas, que contaminan, no siempre (casi nunca, en realidad) a su contrapartidas de tebeo. De igual modo, y esto si ya es más interesante se establece un flujo de influencias entre lenguajes, lógicas seriadas y narrativas entre medios. Pero, en todo caso, esto es otra historia.

Poco antes del adiós de Morrison se despedía de la otra serie del personaje, la propiamente llamada Superman, el gran George Perez, guionista y abocetando para los dibujos español Jesús Merino. Mientras el escocés se mostraba escueto, cortante. Pérez tarifaba sobre que al DC no sabe que demonios quiere hacer con su icono. Claro que la tortuosa y constantemente frustrada relación de George Pérez con Superman también daría para otra historia.

Da la sensación de que al editorial tiene miedo de Superman, tiene miedo de que los autores se lo rompan o que lo hagan evolucionar en direcciones incómodas, y a su vez estos lo respetan demasiado, o más bien no saben como lidiar con él. No es de extrañar que desde hace demasiados años las mejores historias de Superman se hayan contado mediante trasuntos: el Samaritano de Kurt Busiek en Astro City, el Supreme de Alan Moore incluso el Apollo de Warren Ellis para Authority o el Hijo Rojo del Otros Mundos de Mark Millar.

“Los guionistas norteamericanos suelen decir que les resulta difícil escribir sobreSuperman. Dicen que es demasiado poderoso, que no hay forma de presentarle verdadera batalla.Pero Superman es una metáfora. Para mí, Superman tiene los mismos problemas que nosotros, pero a una escala infinitamente superior. Si Superman pasea a su perro lo hace alrededor del cinturón de asteroides, ya que ambos pueden surcar el espacio. Cuando los parientes de Superman vienen de visita, vienen desde el siglo 31 y traen con ellos algún tipo de conquistador infernal del universo desde el futuro. Pero aún así es una historia acerca de una visita familiar.”

Había excepciones e historias, claro, piezas maestras como el ¿Qué tienen de gracioso la verdad, la justicia y el estilo de vida americano?, donde Superman daba una lección a un ultracínicos héroes que, a su vez, parodiaban a los Authority, apariciones en La liga de la Justicia, proyectos tan personales y sensibles como Superman: Identidad Secreta de Kurt Busiek y Stuart Immonen. Pero eran eso, excepciones que solo puntualmente daban la mediada de un personaje verdaderamente más grande que la vida.

Morrison participó de estas excepciones con la memorable obra retro-moderna All-Star Superman. Un canto de amor Superman en particular y a los superhéroes en general como concepto y como material tebeístico. Para Morrison son el panteón moderno, nuevos dioses en cuatricomía. Y gracias a Frank Quitely así lo plasmaba en 12 números que eran como los doce trabajos de Hércules. El esplendor del héroe solar.

Los planteamientos filosóficos, morales y mágicos del escritor encontraron un molde lo suficientemente ajustado para ni desbocarse ni diluirse. El resultado fue emocionante. Por su limpieza, si sentido cristalino de la maravilla y la épica y por una inocencia llena de humor posmoderno pero incontaminada de cinismo.

En el excelente artículo que David Fernández le dedicaba en Zona Negativa (http://www.zonanegativa.com/?p=9721) se recogía lo siguiente: “Superman ve lo mejor de nosotros, incluyendo a Luthor. Y esa es la razón por la que en ocasiones está triste o confuso, porque también nos ve haciéndonos daño, estando enojados, celosos y autodestructivos. Él ve lo mejor, piensa que los seres humanos son sorprendentes, y quiere que nos elevemos a su nivel, que nos convirtamos en superhumanos y viajemos al espacio, o lo que sea, pero sus ideales entran en constante conflicto con los problemas y las inadecuaciones humanas…”.  “A medida que el proyecto avanzaba, no estaba pensando acerca de la Edad de Plata o la Edad Oscura, o cualquier cosa relacionada con los comics que había leído, sino en la gran idea compartida de ‘Superman’ y ese logo en forma de ‘S’ que allá donde voy veo estampado en camisetas, de chicos y chicas. Ese Superman comunal. Quiero que plasmemos en las páginas esa precisa energía del Superman Platónico.”.

 En Action Comics parecía que iban a permitirle algo similar pero dentro de una serie abierta, que además nacía renovada merced a ese concepto del New 52, una ContraCrisis que, por un lado devolvía su naturaleza de multiverso al universo DC, y por el otro suponía una vuelta al punto cero de la continuidad. En realidad un desbarajuste de series, números 1 en manada con el único objetivo de ventas a corto plazo. Encima algunas serie si recomenzaban de cero mientras otras se mantenían con ligeros cambios. Un caos, una improvisación.

En cualquier caso Morrison fue el único, o de los muy poco, que se tomo la idea de manera literal, como un nuevo campo de experimentación desde el cual plantear su versión unificadora de Superman desde el mismo inicio del personaje. Los primeros números de su ahora abortada saga son, en realidad, número encubiertos de Superboy, el camino de aprendizaje del héroe épico que en un futuro Superman llegará a ser. Superman, Superboy más bien, es un joven airado, un angry young man con superpoderes sin desvastar con una estética suedehead a la cual solo le faltan los tirantes.

Cuando Superman fue creado durante la Gran Depresión, fue el campeón de los oprimidos y luchó en el lado del hombre que trabaja. No estaba dentro de la ley. Si eras uno de esos que pegan a su mujer, te hubiese tirado por la ventana. Si eras un congresista corrupto, te lanzaría desde una azotea una y otra vez hasta que confesaras. Creo que hizo un llamamiento a las personas que estaban perdiendo sus puestos de trabajo a favor de las máquinas. De repente, tenías a Superman rompiendo máquinas de demolición y golpeando robots gigantes. Pero su popularidad ha disminuido. Nadie quiere ser el hijo de un granjero ahora.”

 En un número uno que homenajea/recrea/remakea constantemente al mítico Action Cómics original de 1938, este todavía no vuela sino que salta con un gesto que Rags Morales recrea con gran plasticidad y belleza en la portada del nuevo número 1, Superman se lanza sin pesar a las calles, no en vano esta cabecera lleva escrito “Acción” y no “Reflexión”. Está descubriendo nuevas capacidades a cada paso, todavía no es ese dios que quiere ser humano, por ahora es un muchacho con agallas, ímpetu y mucho descaro. Superman como héroe popular, vestido con botas de trabajo, camiseta y vaqueros raídos. El héroe de la América sencilla, si, pero también el germen de una bella idea-fuerza del autor, expresada entre otros sitios en su libro Supergods acerca de cómo los superhéroes, esa criaturas tan reales que son imaginarias guardan en su concepto mismo, luminoso, la posibilidad de “cambiar la idea acerca de uno mismo y de la cultura, pasando de la muerte y el pesimismo, a la esperanza y las posibilidades”. En tiempos oscuros, parece decir Morrison, necesitamos reconstruir al héroe más grande, más puro y más simple de todos.

Es un Superman todavía expuesto al daño, vulnerable físicamente. Por eso Morrison hace que su primera heroicidad sea combatir políticos y empresarios corruptos y que su proeza de presentación consista en detener un tren-bala que lo dejará noqueado. En realidad a lo largo de estas dos primeras sagas contenidas en los tres números de ECC la bala aparece como un bello motivo que llegará repetido como un mantra ¿”Eres más rápido que una bala?”

Claro, nosotros ya sabemos que sí. Morrison usa así con inteligencia el background del lector y del personaje. Sonríe cómplice diciéndonos que este Superman es nuevo pero menos. En realidad este Superman es más el de siempre que nunca. La intención del autor, de nuevo como en Batman, es que sea el de “todos los siempre”. Luthor, por ejemplo, aparece como un cruce entre Luthors de distintas fuentes pre y post-Crisis, pero incluyendo elementos del de Smalville o una versión embrionaria de su propio, y memorable, Luthor para All-Star: un genio y un niñato envidioso.

Se presenta también a un nuevo Metallo, sin demasiado interés ni fortuna más que por la dicotomía que presenta en cuanto a hombre, literalmente de acero enfrentado a otro de acero metafírico (y aquí aprovecha el guionista para introducir a John Henry Irons, Steel, al cual ya había usado en su época en La Liga de la Justicia) y Brainiac llegará para coleccionar un nuevo mundo en la segunda saga que completa las tres entregas que han salido a los kioskos. No faltan las vistas de Krypton –menos de las que han sido ya que ECC ha decidido saltarse los números 5 y, que no hacían avanzar al trama principal pero que completaban el cuadro del personaje-, Lois y Jimmy Olsen, desdibujados todavía, o una encarnación de Clark Kent más aguerrida y bastante spidermanizada –es curios como las películas han supermanizado a Spiderman mientras que aquí se usa la influencia contraria, y no de forma muy convincente, todo sea dicho-.Morrison va plantando esa semilla de la heroicidad. Superman comienza siendo una fuerza de choque y termina venciendo por el ingenio, por la inteligencia.

Algo atropellada por momentos, algo confusa en otros –el empleo de la elipsis y la narrativa simultánea por parte del guionista es cada vez más radical- con un objetivo claro pero unos medio algo opacos aun está perjudicada por la irregularidad/inadecuación de su dibujante principal, Rags Morales. Enérgico y con un sentido narrativo que no se acopla todo lo bien que sería deseable al de Morrison, desde luego mucho menos que a su memorable etapa en Hawkman con Geoff Johns y David Goyer. Una lacra esta que el guionista arrastra en la práctica totalidad de sus series largas, de Los Invisibles a Batman, de New X-Men a La Liga de la Justicia. No es de extrañar que cuando colabora con gente del talento de Fran Quitely, J.H. Williams III, Frazer Irving o incluso Phil Jiménez, Cameron Stewart, Chris Weston o Chris Burnham el resultado se convierta en piezas imprescindibles.

Morales, dibujante brioso, pero feo y descontrolado, a veces busca cierto clasicismo superheroico, otras un tono caricaturesco que guiña el ojo a Will Eisner (homenajeado en diversas oportunidades), las más un lugar dudoso entre ambos con unos alarmantes problemas para mantener (no ya el ritmo editorial) las proporciones y las expresiones correctas, en especial esos grotescos rostros.

Y con todas sus pegas Action Comics me está gustando, le falta un punto extra de locura y psicodelia, de atrevimiento en definitiva, pero me está gustando. Sigue escribiendo los cómics como si fueran cómics y esparciendo sus ideas sobre la imaginación, la realidad y que ambas son lo mismo. En los tebeos de superhéroes el mundo real es el mundo de los tebeos de superheroes, con su propia lógica ajena al realismo del exterior de las páginas. En Morrison la contaminación de esta realidad “real” siempre es perniciosa para con sus personajes, aunque a veces termine en catarsis y revelación, como en Flex Mentallo. Creo que era Busiek el que escribía en la introducción de uno de sus tomos de Astro City que con Watchmen, lo que había hecho Alan Moore era desmontar al superhéroe y dejar a la vista todas y cada una de las piezas que lo componen. Así que la misión de los autores después de esto era volver a montarlo otra vez para que quedara mejor. Esto es lo que  Morrison y Quitely hicieron en All-Star, haciéndolo nuevo y clásico a la vez, el mismo pero mejor construido.

En Action Comics le dijeron que lo podría hacer a lo grande, desde el principio y con todo, pero 16 números después ya se ha acabado. Hay un promesa de la ciudad del mañana, de que Superman transformará una Metrópolis oscura y deprimente en la maravilla de elegante tecnología orgánica y diseño luminoso que conocemos, todo gracias a su presencia inspiradora (en eses sentido apunta también el agradable Steel de Sholly Fisch y Brad Walker que sirve de complemento a la serie), pero quizás nunca lleguemos a leerlo. De todo modos,  pienso seguir leyendo, quiero saber a donde acabará Morrison, suele merecer la pena verlo.*

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7 comentarios el “¡Bang!: ¿A dónde va el Action Comics de Grant Morrison?

  1. John Space
    12 Sep 2012

    Pues no está mal para un Morrison que algunos consideran menor o fallido.

    • adrián esbilla
      12 Sep 2012

      No, nada mal. Además sigue incidiendo en su fijación de hacer los cómics de ahora como antes. De ahí lo radical que parece esa narrativa tan elíptica y/o comprimida. Si otras series tiene el problema de pasar con demasiada lentitud esta lo tiene por pasar demasiado rápido.

  2. Belén
    30 Sep 2012

    Pedazo artículo. Me apunto lo del Action Comics, para echarle la mano y ver qué tal.
    Con la nueva película supongo que relanzarán los tebeos (además quizás el nuevo Superman tenga algo que ver con el de Morrison), pero creo que va más dirigido a nuevas o nueva saga cinematográfica. Han introducido a gente como Faora (que por lo que tengo entendido es la antecedente de la Ursa de las películas, en el cómic), junto a Zod, que es un enemigo potente, y se sospecha que habrá otro u otros de mayor calibre como Brainiac o Doomsday. No se sabe aún, pero eso indica que esperan que triunfe y poder hacer más filmes.

    He visto que has homogeneizado las esbillas. Te ha quedado muy chulo todo. Las fotos de portada son muy bonitas.

    • adrián esbilla
      30 Sep 2012

      Sí, unifiqué los diseños con variantes para engañar un poco y que parezca que estás en el mismo sitios, pero en diferentes habitaciones. Estoy pasando todavía casas e aquí para allá, pero en breve haré una entrada explicando La Esbilla S.L.

      A ver que tal el nuevo, nuevo Superman en cine. Si funciona quizás veamos villanos distintos en las siguientes pelis, un Brainiac sería memorable.
      Efectivamente ya están sacando material supermaniano, te recominedo los tomos de John Byrne, aunque quizás ya los tengas de aquel coleccionable azul de hace unos años.

  3. Belén
    30 Sep 2012

    Ya he estado por las diferentes salas. Creo que no me he dejado ninguna, jeje.

    Pues sí, a ver qué tal, aunque ya imaginarás que la veré, pero no la amaré…
    No, no tengo los de Byrne pero los conozco. Tomo nota en mi cuaderno (casi como Juncal).

  4. adrián esbilla
    30 Sep 2012

    Se entiende, después de todo Superman, ya no sale. Sólo un actor que lo interpreta.

  5. Belén
    30 Sep 2012

    ……..Snif.

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