El hombre dibujado

la esbilla entintada

La disolución: Joe el bárbaro, Grant Morrison/Sean Murphy, 2011

Publicada en Ultramundocritica-de-joe-el-barbaro-por-adrian.html

Joe el bárbaro, Grant Morrison/Sean Murphy, 2011

*Grant Morrison es un raro espécimen en el mundo comiquero actual, capaz de moverse en diferentes distancias. Un escritor, de los contados, que sabe lo que valen 24 páginas, incluso en diferentes niveles de lectura y-o percepción, sin que ello parezca afectar ni a su estatus ni a sus obsesiones, las cuales invariablemente giran sobre la multiplicidad de realidades; lo mismo en fricción, en colisión o en alternancia como es el caso de Joe el bárbaro. Una de esas supuestas obras menores las cuales en su, aparente, sencillez, y en su, auténtica, depuración suelen explicar a un autor de forma más directa que las canónicamente mayores. Embarcado siempre, pero de manera más explícita desde su etapa ya medio concluida al frente de Batman, en escribir los tebeos de hoy como ayer (o viceversa) Morrison aplica en el sello Vértigo lo que con brillantez había logrado dentro de la DC superheroica en sus mejores momentos batmanianos –los números junto a J.H. Williams III o la fantabulosa Batman y Robin– y, principalmente, en el ya clásico All-Star Superman, perfecta aleación del ayer y el hoy en la cual supera las tentaciones posmodernas a golpe de sentido de la maravilla y total ausencia de cinismo o ironía, que no de sentido del humor.(…)continuar

Este Morrison, menos prestigioso con la excepción del mencionado Superman, no es ni mucho menos un autor claudicante que tira por el camino fácil. Al contrario, es uno consciente y en dominio de sus habilidades, dueño ya de un oficio que no necesita exhibir y que por lo tanto puede dedicarse a explorar unos lenguajes menos alambicados, abstrusos en su caso, sin que ello suponga, más que superficialmente, una merma de personalidad. Por si fuera poco, esta manera de hacer y dirigirse dentro del tebeo comercial americano aparece hoy como la más vanguardista y desafiante dentro de los apretados cauces de un mundillo en proceso de creatividad comatosa. Esta serie dividida en 8 primorosos números es, por ejemplo, tan metaficcional como puedan serlo otros títulos del guionista, pero ahora no siente la necesidad de colocarse a él y al recurso en primer plano, manteniéndolo por el contrario, como elegante columna vertebral del tebeo: todo el sucede, a lo largo de una sola noche, en una mundo alucinado de fantasía heroica cacharrera que el protagonista, Joseph, crea con los materiales cotidianos que han estado presentes desde la primera viñeta, aquella en la que le vemos dibujar a un caballero con armadura negra, a su vez trasunto simbólico de su propio padre: un soldado caído en Afganistán. (…)continuar

De modo similar su casa será un tétrico mundo amenazado pro la oscuridad, los juguetes un ejercito, los utensilios cotidianos magia, el agua derramada un río, su rata un guerrero (de sorprendente parecido gráfico con el Orn de Quim Bou, todo sea dicho. Es difícil saber si es una casualidad, un plagio o un homenaje, ya que el cómic satura sus viñetas de guiños pop, un poco al modo del Top Ten de Alan Moore )… todo contraposiciones fantaseadas. Todas menos una, que si es verdadera: la muerte. Porque Joe se muere. Víctima de su diabetes necesita llegar a la cocina para beberse un refresco que nivele el azúcar de su sangre. El viaje, en una casa devorada por la oscuridad a causa de un apagón, reproducirá, sublimados, sus peligros y desafíos de un universo al otro dentro de un dispositivo narrativo más sinuoso de lo aparente que remite con fuerza tanto a una versión “literatura juvenil” de los universos (múltiples y meta-todo) de Los Invisibles o Animal Man, como al cine de Terry Gilliam, donde la fantasía es la llave para fugarse de sórdidas realidades.El  tebeo está atravesado de una cultura del homenaje, absolutamente posmoderna también, que permite identificar personajes, estilos y guiños que van desde Los Goonies a la fantasía heroica de Michael Moorckok, uno de lo autores de mayor influencia sobre Morrison,  los mundos salvadores de C.S. Lewis Michael Ende y , claro está, la recurrente Alicia en el país de las maravillas de Lewis Carroll. Pero además, en una de esas muestras de enjundia que atraviesan un tebeo que merece varias revisiones, Morrison no se conforma con el intercambio de mundos, ni siquiera con el juego simbólico, sino que da un paso más mitologizando la cotidianeidad, por medio de la épica, y cotidianeizando la fantasía, gracias al humor disolvente.

(…) su ya larga asociación con una narrador tan cristalino como Frank Quitely le ha enseñado que la claridad no riñe con la experimentación y que, muy al contrario, ayuda a que lo complejo se lea como si no lo fuese. En este sentido funciona la magnífica diagramación de página que entrega Murphy, ambos son capaces de plantear un comienzo puramente visual, prescindiendo por igual de diálogos y textos de apoyo sin que esto suponga que el lector pasa las páginas como si nada. Muy al contario cada una requiere atención al detalle, narrativo y no ornamental y al ritmo, medido para buscar un efecto y no alargado para rellenar páginas.
De trazo ágil, expresivo, desmañado solo a primera vista, muy bien caracterizado, estilizado para no dar sensación de abigarramiento pese a la multitud de elementos que introduce en cuadro, alegremente cartoon pero proporcionado de forma magistral. Espectacular cuando se necesita, el tebeo está punteado de splash pages (brillante la del ataque del perro cuyo plano, en el mundo fantástico, esta en el anverso de la página, y su contra-plano, en el mundo real, en el reverso, efecto logrado mediante un cambio de eje formidable), limpio siempre, creativo sin entorpecer la lectura. (…) El color del gran Dave Stewart, que consigue no hacer un tebeo oscuro de uno al cual domina la oscuridad y los colores ocres, calderas, verdosos y azulados, todos ellos apagados, redondea una lectura deliciosa, emocionante, según ese clasicismo renovado que ahora es el territorio de experimentación de Morrison.*leer

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3 comentarios el “La disolución: Joe el bárbaro, Grant Morrison/Sean Murphy, 2011

  1. Belén
    15 Feb 2012

    El “All-Star Superman” es una pasada. Ya lo he leído y lo conservo entre mis tesoros. Éste que comentas, todo se andará. Pinta muy bien.

    • adrián esbilla
      15 Feb 2012

      All-Star es magistral, una canto de amor al personaje, a los tebeos… a toda una mitología. Este merece la pena, es literatura juvenil bien hecha. Sin pretensiones, pero con estilo, oficio y sin resultar superficial.

  2. Belén
    15 Feb 2012

    Tomo nota de todo.

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