El hombre dibujado

la esbilla entintada

Mapeando la ficción: The League of Extraordinarie Gentlemen. Century: 1969

Publicada originalmente en Ultramundo, una kilométrica y farragosa (y plagada de erratas, como una fea versión a sucio) mirada a la (pen)última entrega de La liga de los caballeros extraordinarios: 1969. El bloque central del tríptico Century

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*Que La liga de los caballeros extraordinarios ha cambiado es ya evidente. Moore y O´Neill dejaron atrás ya en 1910, anterior entrega del díptico que compondrá Century,  el tono más básico de esta (re)creación para enfrascarse en algo mucho más ambicioso y complejo, a veces más complicado que complejo, a veces más pretencioso que ambicioso. Si en origen La Liga era un pastiche culterano, que incluía a multitud de personajes de ficción en un molde abiertamente pulp, al cual no le faltaban ni contornos siniestros ni citas caprichosas, dentro de un concepto más cercano al retrofuturismo que a cualquier posmodernismo (…)  Century es la conversión en una ucronía de Siglo XX a través de su mitopoetica popular. (…)continuar (…)Todos ellos aspiran a la creación desde la recreación, a plantear una cosmogonía propia partiendo de la ficción popular, y Moore ya había trasteado con esto en Promethea, en Miracleman, en Watchmen o incluso en aspectos de V de vendetta,  La cosa del pantanoSupreme o de manera, pese a lo que pueda aparentar,  más cercana a lo que pretende ahora en Lost Girls, un comentario del camino hacia la 1ªGM en particular y sobre el siglo XX en general en base a la pornografía, las narraciones populares, el sexo y la muerte o en  From Hell, donde se valía de personajes, sucesos y lugares reales para tratar una serie de temas recurrentes, que van desde lo  taumatúrgico/mistérico/cabalístico, hasta la percepción del tiempo, presente/pasado/futuro sucediendo a la vez tal y como lo experimenta el Dr. Manhattan, el estado al que las iluminaciones homicidas llevan a William Gull, el Jack el Destripador de Moore, o la naturaleza peculiar y clave del personaje recurrente en 1969 y en 1910 de Andrew Norton “El prisionero de Londres”. Personaje robado del Slow Chocolate Autopsy de Iain Sinclair (O´Neill lo representa bajo los rasgos de este). Amigo y reconocida influencia de Moore, que ya había puesto en practica sus teorías sobre la psicogeografía (el modo en el cual la ordenación, territorio y ambiente de las ciudades influye en la personalidad, comportamiento y emociones de sus habitantes) en, por ejemplo, From Hell.  (…)continuar

Norton está al tiempo dentro y fuera de la ficción (¿por eso es a al vez personaje y autor a través de su representación gráfica?) y todo lo que nombra, que a Mina y al resto de La Liga les suena a chino, pertenece no al mundo de la creación sino de los creadores. Hay un diálogo cristalino en esta parte respecto a la dirección que Moore parece ya indicar para este trabajo: Mina y Noorton se confunden brevemente a raíz de la localización de un incendio que tuvo lugar en el pasado. Ella habla de un zeppelín estrellado que remite a Robur, el conquistador de H.G. Wells. Norton responde “¡Ah, sí, de Wells! Por cierto, me gustó el segundo volumen”. Esta es una frase importante al tiempo que endemoniadamente crítica ya que puede referir lo mismo a la segunda parte de Robur,el conquistador El amo del mundo, que a al segunda entrega de La Liga, la cual se basaba en La guerra de los mundos de Wells. Esta alternativa, unida a esa característica mencionada de Norton de hablar de los creadores y no de las criaturas, abre al puerta al giro metaficcional, a una ruptura de la cuarta pared en la cual La liga sea consciente de su carácter de entes de ficción. Esto provocaría un cataclismo en el cual la ficción sería disuelta en la realidad ¿Es entonces la batalla de La Liga una por mantener su identidad como ficción, sus estatus de mundo contenido? Un triunfo en este sentido cerraría el camino mágico plateado por Alan Moore, quien afirma que el mayor acto de magia es el de elegir vivir tu propia ficción. (…)continuar 

(…)Ya tenemos dos cimientos: El mago de Somerset Maugham y Performance de Donald Cammell y Nicholas Roeg. Son la parte ocultista y la parte psicodélica, profundamente interrelacionadas. Queda la parte callejera, sórdida y brutal que ya se apunta en Performance. Aquí entra Jack Carter, creación del novelista Ted Lewis en Jack´s return home (escrita en 1970, así que Moore trampea un poco la cosa como ya lo había hecho con La ópera de los tres peniques en 1910, ya que esta fue escrita por Bertold Brecht y Kurt Veill en 1928) e iconoficación por parte de Mike Hodges y, sobre todo; Michael Caine en Asesino implacable, ultraclásico del Noir Brittania rodado en el 71.(…)continuar 

(…)The League of Extraordinary Gentlemen, como tebeo, pasa de ser un trabajo ligero pero con dobleces, ha otro denso y saturado de pliegues (Tampoco es la primera vez que Moore ejecuta una operación similar, ahí está la evolución de su Miracleman/Marvelman). Definitivamente ya no es lo mismo. ¿Es mejor? No necesariamente. Es distinto, es otra cosa porque sirve a otros propósitos. Incluso su forma de saga obliga a una lectura diferente, expansiva, donde se hace obligada la relectura  y donde la cita y el aspecto cultista (y ocultista) del conjunto llega a unos extremos ingobernables, por la multiplicación de símbolos (en cada esquina se esconden los motivos de La Liga- la figura de Britannia, los interrogantes, los gatos negros…- y a estos se suman una pléyade extra que van de lo mundano a lo esotérico). Mientras las dos entregas primeras del tebeo se disfrutaban independientemente de la capacidad del lector para identificar personajes, referencias y cruces, en estas dos nuevas resulta imprescindible un conocimiento poco menos que exhaustivo, ya que lo referencial no funciona como adorno o como enriquecedor de una trama/personajes coherentes e independientes por si mismos, sino que es  el elemento primordial. (…)

(…) La Liga se ha hecho pesimista al avanzar por el siglo XX, quizás como confirmación de que el siglo del esplendor de la cultura popular es también el de su muerte como tal a manos de la cultura industrial, su auténtico opuesto.*leer 

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4 comentarios el “Mapeando la ficción: The League of Extraordinarie Gentlemen. Century: 1969

  1. Pingback: “And now for something completely…”: El norte está lleno de frío. Una variación. « Esbilla cinematográfica popular

  2. Belén
    26 Jul 2012

    Se me ha ocurrido entrar y veo que has cambiado la plantilla.
    No sé por dónde para el interruputor… No, ahora, en serio, me parece muy bien que cambies el color respecto a las otras páginas que tienes, para distinguirlas. Nada más, ¡te leemos!

    • adrián esbilla
      26 Jul 2012

      Jajaja! Era por hacerme el misterioso, mujer

      • Belén
        26 Jul 2012

        Anda que el palabro que me ha salido… Que me acabo de dar cuenta… Qué vergüenza, por favor. Todo porque quería cambiarte “interruptor” a “llave de la luz”, pero no sabía si por allá usábais esos términos…
        Ahora que lo pienso esto es muy batmaniano. Es Gotham City.

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